Ante la apología del pasotismo

Hemos sido espectadores en estos últimos tiempos a diversos movimientos que se han manifestado en contra de alguna legislación, proceso, reforma, o ataque directo contra derechos tan fundamentales como la educación, la sanidad, el transporte, el trabajo, tan sólo falta protestar por el de recibir una información imparcial y honesta, por no decir objetiva, puesto que este concepto, aunque parezca paradójico, es el más subjetivo de todos los habidos y por haber.

Ahora parece que el derecho a manifestarse está por debajo del derecho a no hacerlo, produciéndose una protesta contra el hecho mismo de que se produzca ésta, utilizando este mecanismo para esconder el objetivo de la protesta y arremeter contra los protagonistas de ese movimiento en contra o a favor de algo o alguien objeto de repulsa o reconocimiento. Así pues, se premia la pasividad, se aplaude, y se arremete contra todo atisbo de crítica, movimiento o masa que se posicione, salga a la calle y se atreva a cortar una carretera, calle, plaza, etcétera.

Por otra parte, y para controlar la opinión pública se hace gala del sentido común, de la palabra fetiche con la que muchos se llenan la boca: la libertad, y para ser exactos, las libertades o derechos individuales. Es decir, que lo colectivo, aquello que afecta a un conjunto de personas no le debe a importar a nadie, para qué si solo somos un conjunto de individuos. ¿Será que estamos delante de una sociedad de seres aislados, ególatras, que sólo piensen en su bien? Entonces, estamos en la antitesis de toda sociedad, es decir que esto a lo que llaman mundo civilizado está lleno de islas unipersonales comunicadas entre sí por máquinas, por una tecnología de la comunicación capaz de tener en contacto a toda la hu manidad pero a la vez de separarlos.

Somos espectadores de la apología del pasotismo, de la pasividad. Ahora los buenos son aquellos que ante el peligro de engrosar las listas del paro, de perder el subsidio, de recibir un mal servicio en la sanidad pública, de ver como se le cortan las vías de acceso a la educación superior, mediana e incluso infantil, se quedan ahí, mirando como le roban en la cara, como lo deshonran y lo humillan, y todo eso con un “Si senyor! Que si senyor! Si senyor! Té la raó senior!”, haciendo homenaje a Ovidi Montllor. Los malos, por su puesto, son aquellos que les retrasan unos minutos su viaje por carretera, aquellos que paran clases en las universidades para presionar a las correspondientes autoridades, aquellos que se encierran en fábricas… ¡Qué malvados llegan a ser esos endemoniados piquetes! Y claro, los medios de comunicación no hacen otra cosa que incentivar esa imagen, como era de esperar tan sólo son transmisores de un mensaje, no les hagamos pensar, a lo mejor se llevan una sorpresa al oír palabras producidas por ellos mismos y no por un teletipo o un telepromter.

bolonia1Uno de los tópicos que se utilizan para deslegitimar toda protesta, que de paso se ha convertido en otro fetiche, es el de “los de a bajo nunca cambiaremos nada”. Des de luego, con esa actitud nunca se cambiara nada, al menos parte de una certeza. Aun así, toda tesis tiene su antítesis, haciendo uso de un método dialéctico, por lo que podemos ver que en este anunciado se afirma que todo es inmutable, y que por lo tanto resta al margen de toda evolución, es decir, que no es dinámico y que por ende es eterno e inevitable. Estamos por lo tanto ante algo no demostrado ni demostrable, y que por lo tanto, y a partir de una base científica o racional, es totalmente falso.

Significan estos argumentos en contra todo un acto de deslegitimación, muy distinto a la contra argumentación, y que por lo tanto no hace otra cosa que alejarse de toda discusión racional, y que por lo tanto, desenmascara sus atributos despóticos, propios de una mentalidad que con el tiempo se muestra caduca, rancia. Por suerte, seguirán existiendo ese grupo minoritario de inmaduros radicales, de tontos que no saben hacer otra cosa que quejarse. Y la pregunta del millón, y cuándo se acaben las críticas y desaparezcan las mentes creadoras, ¿entonces qué?

http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article7690

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Acerca de hayack

Hayack, de cuyo nombre no quiero acordarme, es técnico superior en imagen, adiestrado para manejar todo trasto, manual, analógico o a pedales, con lente y botones. Adiestrado en tratamiento digital de la imagen, retoque, montaje de vídeo etc. Titulado precario buscando un hueco en este sistema que no comprende. Observador inadaptado que se cuestiona si todo el mundo va al revés o es un servidor quién va en dirección contraria.
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