La píldora postcoital. Ni lo uno ni lo otro.

Este ha sido el primer artículo de opinión sensato que he leído en un medio de comunicación de derechas como es LAS PROVINCIAS. El autor deja claro su posición contraria al aborto, pero al menos aplica la sensatez y sus conocimientos al servicio de la claridad. Vale la pena leerlo solo para acreditar que no todos los contrarios al aborto son fanáticos descerebrados; lobotomizados por una moral que intentan imponer con su hipócrita paternalismo.

 

La píldora postcoital. Ni lo uno ni lo otro

F. BONILLA-MUSOLES
| CATEDRÁTICO DE LA FACULTAD DE MEDICINA DE VALENCIA

Querido lector: Leía ayer en LAS PROVINCIAS un artículo en pro y otro en contra sobre esta famosa píldora, puesta recientemente de moda. Observé también que iba a ser cuestión de debate sobre el «estado de la Nación».
De esto último me espanté. ¿No tenían otra cosa más importante que discutir?
Gracias a Dios no fue así, aunque sí formó parte de lo que «pretende el Gobierno». No me extraño. Para mí el debate fue «más de lo mismo». Un sin número de promesas para incumplir. Nada de nada del cómo de la realidad. Un último canto de sirena políticamente muerta.
Hoy he comprobado en la calle que el «estado de la Nación» ha dejado indiferente a media España.
Aquí en Valencia, en el País Vasco, en Cataluña y en muchísimos otros lugares, es la final de la Copa del Rey la que ha despertado una expectación inaudita. Está claro, los políticos importan un bledo.
Empezaré diciéndoles que esta píldora es «más vieja que Carracuca». Hace más de tres decenios que suministrábamos hormonas (estrógenos y gestágenos) en grandes dosis para lograr este mismo fin. Hoy simplemente se ha simplificado.
Sigo explicándoles cuál es la gravedad del problema. Es preciso vivir diariamente, como es mi situación, en una gran maternidad valenciana, como es la del Hospital Clínico (el resto es igual) para que ustedes lo sepan:
– Sólo durante el año 2009 han dado a luz más de dos docenas de «niñas» menores de 16 años.
– Sólo durante el año 2009 más de cuatro decenas de «niñas» menores de 16 años han solicitado la interrupción voluntaria del embarazo, y, lamentable, tres de ellas «repetían».
– Realmente espantoso. Familias destrozadas. Futuros de la recién madre e hijo que sólo Dios sabe lo que pasará por una maternidad tan temprana, no deseada y que, además, por no saber, no sabían ni lo que representaba la relación sexual. Las he visto llegar a dar a luz sin que nadie de la familia supiera nada o solicitando como «niñas que son» la presencia de su madre.
– Diariamente acuden a nuestra maternidad por urgencias dos o tres mujeres en estas circunstancias, y los fines de semana, mucho más promiscuos, acuden cerca de una docena bien por esto o porque se rompió el preservativo.
Cualquier medida que evite estas catástrofes debe ser bienvenida, pero ojo:
– No es cierto, como se indicaba en LAS PROVINCIAS, que es abortiva.
Me explico:
Un aborto es, por definición médica, la interrupción parcial o total de un embrión o un feto implantado antes de su viabilidad (23 semanas y 6 días o 400 gramos de peso).
Es cierto que la vida se inicia cuando un ovocito es fecundado por un espermatozoide, pero no es menos cierto que, sólo si el embrión se implanta en la matriz de 6 a 7 días después, habrá gestación. Por tanto, sin fertilización no habrá vida, pero sin implantación tampoco.
Conocemos hace 30 años que, si 100 mujeres tuvieran una relación sexual cuando están ovulando, 40 no quedarían gestantes, en otras 30 el ovocito sería fertilizado pero, de forma natural, expulsado sin que la mujer supiera jamás que tuvo un embrión danzando por las trompas o la matriz. Sólo 30 quedarían gestantes.
La pastilla postcoital es un gestágeno (una hormona) que actúa modificando las características del moco cervical en el cuello del útero, evitando que entren los espermatozoides en el moco de las trompas de Falopio, evitando el ascenso de los espermatozoides y el descenso del óvulo y modificando los elementos de sus respectivas nutriciones, pero sobre todo modificando las características del endometrio (la «cama» dentro de la matriz, donde se debe implantar el embrión). Por tanto, no aborta, no desimplanta nada como hacen otras pastillas (el Citotec).
Así pues:
– Nadie ha demostrado que en esa relación sexual vaya a producirse la fertilización.
– Nadie ha demostrado que, al fertilizarse, se vaya a implantar.
– Por último, no va a encontrar las condiciones idóneas para que la implantación acontezca. No se desimplanta, no se llega a implantar.
La pastilla (una de 1.500 o dos de 750 mg) es eficaz en los tres primeros días tras el coito. Es tanto más eficaz si se toman lo antes posible tras el coito y las dos juntas. Y no garantizan al 100% el éxito especialmente si tarda en tomarse. De producirse la gestación, esta seguirá adelante.
Aquí no ha habido implantación.
O sea, de aborto nada.
Tampoco pienso que esta pastilla deba suministrase gratuitamente y sin receta. Sería un inmenso error. Ni un solo medicamento (¡ojo!, medicamento) es suministrado en farmacias de países desarrollados (Suiza, Alemania, Inglaterra, EE. UU.) sin receta. Lo que debe ser. Ni la aspirina. Y el farmacéutico está obligado a guardar las recetas por cualquier error médico o farmacéutico que pueda surgir y para evitar así la «automedicación», que en nuestro país es «una plaga».
Se pueden adquirir, y en supermercados, productos «paramédicos» o no considerados médicos (Tylenol, etc.).
La medida es, pues, ilógica, puramente política y para confirmarlo observen que quieren que sea recetada «gratuitamente por la Seguridad Social» y rebajando la edad de prescripción a sólo 15 años.
Un riguroso control, entiendo, es obligado. Se dispensan en nuestro país productos como el Citotec, prostaglandinas «verdaderamente abortivas» que, aunque de receta obligada, son fáciles de lograr sin ella, se revenden e incluso se logran por internet.
Así pues, cada cosa en su sitio. Mejoremos, y mucho, la educación sexual en los colegios y dejémonos de monsergas políticas que intentan desviar la atención de la gravísima situación en la que nos han metido.

http://www.lasprovincias.es/valencia/prensa/20090518/opinion/pildora-postcoital-otro-20090518.html

Anuncios

Acerca de hayack

Hayack, de cuyo nombre no quiero acordarme, es técnico superior en imagen, adiestrado para manejar todo trasto, manual, analógico o a pedales, con lente y botones. Adiestrado en tratamiento digital de la imagen, retoque, montaje de vídeo etc. Titulado precario buscando un hueco en este sistema que no comprende. Observador inadaptado que se cuestiona si todo el mundo va al revés o es un servidor quién va en dirección contraria.
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a La píldora postcoital. Ni lo uno ni lo otro.

  1. Jaime M. dijo:

    me parece muy interesante.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s