En defensa de Castellon

Francesc
Colomer
Alcalde de Benicàssim y secretario general del PSPV-PSOE en la provincia de Castellón.

Hace cinco años que el gobierno valenciano cambió de lenguaje. La llegada a la Moncloa de Rodríguez Zapatero condicionó todas las estrategias de Camps
y del PP valenciano. De súbito, todas las intervenciones diarias y toda
la potencia de tiro del Consell se centró en la fabricación de enemigos
externos y la invención de gobiernos malos que se olvidan de los
valencianos. El marco legal y el modelo de financiación era idéntico al
que habían diseñado y aplaudido ellos mismos, con Zaplana, Aznar, Rajoy, Rambla y Camps
a bordo. Pero tocaba reinventar un victimismo agresivo que, dicho sea
de paso, poco o nada tiene que ver con el carácter valiente y
emprendedor de la inmensa mayoría de los castellonenses y valencianos.

Recientemente, le han puesto cifra –de nuevo– a la deuda que
el gobierno central tiene con la Generalitat. Cada día dicen una cosa
diferente. Todo menos asumir lealmente la negociación constitucional de
un nuevo modelo que supere y mejore el que ellos mismos nos dejaron.
Pero lo que más sorprende en estos momentos es que, precisamente la
Generalitat, es la más morosa de todas las administraciones con sus
propios ayuntamientos. La cifra es de escándalo. Las deudas en todo
tipo de conceptos han desbordado las peores expectativas. Los impagos
del Consell asfixian a un sinfín de consistorios castellonenses y
valencianos. Hasta el punto que las administraciones locales se han
convertido en una suerte de entidades financieras del Consell. El mundo
al revés.

Es importante que maticemos que la morosidad de Camps
no tiene que ver con otra cosa que no sean sus propios compromisos
adquiridos y suscritos formalmente. Estamos hablando de gastos
reflejados en la Ley de Presupuestos de la Generalitat. Es decir, no
vale pasar palabra. No vale invocar a Zapatero ni futuros
escenarios de financiación. No valen los fantasmas externos. Solo queda
en evidencia la gestión de un gobierno valenciano que gastó en fastos y
grandes pompas y hoy no puede pagar, por ejemplo, ni sus compromisos
mínimos con el mantenimiento de la residencia de mayores en Forcall. De
ahí la presencia valiente y reivindicativa de su alcalde, Santiago Pérez, ante la sede del Consell. Y a este gesto cívico y digno de Santiago
le seguirán otros, en una dinámica imparable en defensa de los
ciudadanos y de los derechos de los municipios. Resulta inaceptable
escuchar todos los días las quejas contra el gobierno central mientras
aquí el dinero –cuando lo había– ha servido para pagar a las empresas
del régimen con el bigotes y todos esos presuntos delincuentes que,
además, se lo llevaban indecentemente a los paraísos fiscales.

Lo que tienen claro todos los alcaldes y municipios de la
provincia es que, cuando más arrecia la tormenta de la crisis y el
desempleo, el fondo estatal del gobierno socialista ha ingresado
puntualmente en la caja de los ayuntamientos el 70% del valor de los
proyectos para dinamizar la economía. Del resto de instituciones
tuteladas por otros no nos llega más que frustración y la amarga
necesidad de endeudarse para dar la cara ante los ciudadanos. Dar la
cara, que lo sepan los reyes del victimismo, es lo que hacen todos los
ayuntamientos cada día. Con debilidades y mil problemas. Sin recursos y
con un 30% de gastos impropios, es decir, correspondientes a otras
administraciones y sin financiación definida, obviamente, en las arcas
locales. Pero no falta el entusiasmo y el coraje. En consecuencia, lo
mínimo que les podemos exigir a instituciones como la Generalitat es
que paguen lo que nos deben. Por cierto, los empresarios que tienen
obra pública dependiente del gobierno Zapatero saben que cobran
en 37 días aproximadamente. Los que trabajan para la Generalitat saben
que, en total, les deben mil millones de euros y que los bancos,
atención, ni con documentos por escrito que llevan el sello del Consell
de Camps, les confían ya un céntimo. Hasta ese extremo hemos
llegado. Esta es la vida real en esta Comunitat. Pero la propaganda
sigue su curso invariable, construyendo enemigos externos que tienen la
culpa de todo.

Hace 10 años prometieron, precisamente en Castellón, un Fondo
de Compensación Municipal. Nunca más se supo. ¿Cuántas veces lo ha
pedido el propio presidente de la Diputación de Castellón?. ¿Cuántas
veces lo ha hecho en defensa de los ayuntamientos de la provincia?.
Nunca. Los socialistas hemos asumido la responsabilidad de reivindicar
con argumentos lo que es justo para los ciudadanos de Castellón. Entre
el victimismo sin papeles y la ausencia de pulso político en la
institución provincial, la orfandad de los municipios y sus ciudadanos
es enorme.

Extraído de:
El diario Mediterráneo
http://www.elperiodicomediterraneo.com/noticias/noticia.asp?pkid=474418

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Acerca de hayack

Hayack, de cuyo nombre no quiero acordarme, es técnico superior en imagen, adiestrado para manejar todo trasto, manual, analógico o a pedales, con lente y botones. Adiestrado en tratamiento digital de la imagen, retoque, montaje de vídeo etc. Titulado precario buscando un hueco en este sistema que no comprende. Observador inadaptado que se cuestiona si todo el mundo va al revés o es un servidor quién va en dirección contraria.
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