Otras formas de violencia.

No hay derecho a que pase esto. Lo leí ayer en Internet y causó en mi estupor y vergüenza. ¿Cómo podemos permitir esto? Y no me valen justificaciones hipócritas ni mirar hacia otro lado. Me siento avergonzado de cómo una sociedad puede dejar tirada así a la gente. De cómo el poder político inyecta recursos a los bancos que alimentaron la especulación que después les cebaba. Que el ciudadano medio delegue la responsabilidad del cuidado de las gallinas a los lobos; esos políticos “profesionales” que hacen de su cargo una forma de vida que alimente sus caprichos y megalomanias. Hoy mundo, me avergüenzo de ti. Hoy lector, me avergüenzo de ti, si al leer esto de abajo no te sonroja.

Una acampada que indigna

Un matrimonio desahuciado en Alzira vive de limosnas en un naranjal abandonado de Carcaixent

Foto de Vicent M. Pastor

Vicent y María Dolores se han acostumbrado a vivir en precario. Desde hace siete meses, viven en un campo de naranjos abandonado que pertenece a su familia. Pero su pobreza viene de atrás. Arranca hace ya casi cinco años, cuando el padre de la familia se queda sin empleo. Pasan los días, se suceden las entrevistas de trabajo; y los fracasos. “Cuando pasas de 45 años, todo son problemas”, lamenta Vicent. Comienza la desesperanza. Y, al mismo tiempo, llegan los problemas.

La falta de un jornal hace que este carcagentino de 53 años, técnico industrial, no pueda dar de comer a su familia. La asistenta social acusa a Vicent de maltrato por no alimentar a sus hijos y quita a los padres la custodia de los menores, un chaval de 10 años y que sufre trastornos de espectro autista y una niña de 5 años, que son acogidos por sus familiares. También las hermanas de Vicent albergan en su casa a sus otros tres hijos mayores de edad (la mayor, de 22, discapacitada, y otros dos más jóvenes). La madre de Mª Dolores paga durante un año las letras de la hipoteca de su casa de Alzira, comprada justo antes de que Vicent perdiera su empleo. Pasado ese tiempo, las cuotas se quedan sin pagar y, al poco, llega el aviso de desahucio. “No hemos acudido a nadie en busca de ayuda”, reconoce Vicent. “En ningún momento el banco nos ha dado facilidades para conservar la casa. Cuando la jueza dijo fuera, fuera”, relata.
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(Foto y texto estraido del Levante-emv)
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Acerca de hayack

Hayack, de cuyo nombre no quiero acordarme, es técnico superior en imagen, adiestrado para manejar todo trasto, manual, analógico o a pedales, con lente y botones. Adiestrado en tratamiento digital de la imagen, retoque, montaje de vídeo etc. Titulado precario buscando un hueco en este sistema que no comprende. Observador inadaptado que se cuestiona si todo el mundo va al revés o es un servidor quién va en dirección contraria.
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