Caridad

El otro día me tocó cubrir la visita de varios jugadores del Levante UD a la casa de la caridad de Valencia. Visitar esos sitios siempre suele provocarme una tormenta emocional horrible… Quizá porque ves lo que socialmente se intenta ocultar. En mi retina tengo aún las fotos de Samuel Aranda para el New York Times (www.nytimes.com/slideshow/2012/09/24/world/europe/20120925-SPAIN.html#) Cuando la realidad, mucho más potente que cualquier instantánea, me golpeó al entrar allí.
Es curioso que, lejos de ver caras de pena, una sonrisa asomaba al paso de la comitiva. Los muchachos del equipo de fútbol de Casa Caridad, se fotografiaron con los otros, jugadores millonarios, con una sonrisa en la boca. Unos y otros eran casi iguales… esbeltos en lo físico (aunque nos quieran hacer creer que los pobres son feos) sonrientes, cálidos… Solo había una pequeña diferencia, la cuenta corriente.
La parte de esta visita que más me removió, fue sin duda la de la visita a la guardería… Niños de todos los colores y tonalidades… Todos con cara de estar viendo un platillo volante ante ellos al ver la comitiva de fotógrafos, cámaras, jugadores con amplia sonrisa, dispuestos a limpiar conciencias propias y ajenas… Aquellos niños y niñas, como niños y niñas que son, nos miraban con la mirada curiosa, no con mirada de pobre, sino con esa mirada limpia que te escruta el alma en busca de respuestas… Algunas creemos tenerlas, otras decimos tenerlas, otras, simplemente, no queremos verlas.
Caridad… Odio ese concepto, aunque sea la la débil cuerda que sostiene a mucha gente. Como decía Galeano, la caridad se me antoja vertical, ejerciéndose siempre de arriba a abajo. Jugadores millonarios visitando jugadores “desfavorecidos”, entregándoles regalos cuando todo el dinero del mundo no puede generar ni una pizca de dignidad, y mucho menos de esa dignidad que sostiene el “pobre” que no tiene nada más. Prefiero el concepto de solidaridad… Horizontal, ejercida entre iguales, entre personas.
En fin, llamadme loco, o tonto, o muerto de hambre (eso dentro de un tiempo quizá sea literal…) o yo que sé.

El niño y el relojaco...

El niño y el relojaco…

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Acerca de hayack

Hayack, de cuyo nombre no quiero acordarme, es técnico superior en imagen, adiestrado para manejar todo trasto, manual, analógico o a pedales, con lente y botones. Adiestrado en tratamiento digital de la imagen, retoque, montaje de vídeo etc. Titulado precario buscando un hueco en este sistema que no comprende. Observador inadaptado que se cuestiona si todo el mundo va al revés o es un servidor quién va en dirección contraria.
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